Economía circular y medio ambiente

La economía circular se presenta como la última alternativa a salvar el medio ambiente. Y no como una opción si no como un deber de todos nosotros, porque la situación en la que se encuentra el planeta es, como todos sabemos, totalmente insostenible y desgraciadamente desastrosa.

Pero, dentro de la situación, al parecer irreparable, en la que se encuentra el medio ambiente y los seres vivos que habitan en él, la economía circular se presenta como un camino a la mejora, a la salvación y a un cambio de paradigma y de sistema, que puede conseguir frenar todos los errores que cometimos y hemos cometido a lo largo de tantos años.

El planteamiento de la economía circular es sencillo, pero sobre todo es realmente importante y útil para conseguir un mundo y una sociedad más consciente, responsable y activa en la labor de la economía circular, porque saben que la suma de los pequeños gestos puede salvar el mundo.

La economía circular se basa en estos conceptos

Reutilizar; Esto se traduce en alargar la vida de los productos, para darle una segunda vida. Se convierte en un proceso de economía colaborativa con la venta de segunda mano, con el intercambio, etc. Pero lo más importante es que lucha contra la obsolescencia programada y reduce el impacto medio ambiental y aporta un nuevo valor, convirtiendo de nuevo el residuo en recurso.

Reparar en lugar de tirar; Esto se basa en lo que hacían nuestros abuelos, que cada vez que algo se estropeaba lo llevaban a reparar, para que pudiese funcionar más tiempo y cuidaban mucho más todo lo que tenían, para que pudiese durar toda la vida. Ahora, el consumismo desenfrenado nos ha querido engañar, a través de los precios excesivamente baratos, que era más barato comprar un producto nuevo. Esto, obviamente, es un sistema fallido que quiere fomentar el usar y tirar y no el usar, reparar y volver a usar. Por ello la economía circular trabaja en ese sentido, para poder cambiarlo.

Reciclar; Este es el proceso más conocido de la economía circular, aunque no el único. Reciclar tiene como objetivo convertir los residuos de nuevo en recursos, colocando cada cosa en el contenedor correspondiente, sin contaminar ríos, mares, océanos, bosques, etc.

Rechazar; Decir que no a objetos o servicios que van en contra del medio ambiente también es contribuir a la economía circular.

Rediseñar; En lugar de hablar de diseño hablamos de ecodiseño, que fomenta los valores de la economía circular en todas las fases de producción, de principio a fin, para contribuir a cuidar al medio ambiente, no sólo en el producto final sino también desde la elección de materiales.

Reducir. Esto se traduce en el lema “menos es más”. No hace falta que tengamos 100 bolígrafos, 25 pantalones o 10 carcasas de móvil. Sólo aquello que necesitemos, obviamente todo el mundo tiene caprichos, pero siempre partiendo de un consumo consciente.

Recuperar; Antes de comprar algo nuevo, podemos pensar si podemos recuperar un antiguo reloj, por ejemplo, una vieja máquina de coser, etc.

En definitiva, la economía circular nace para salvar el medio ambiente, el planeta y los animales, entre los que se incluye el ser humano. Que, teniendo en cuenta que ha sido el responsable de causar todos estos problemas al medio ambiente, debería ser el responsable de poner fin a los mismos y aportar una solución definitiva.